La Iglesia no se cansa de llamar

Mons. Agustín Román

 

 

Al leer el último documento de los Obispos de la Iglesia Católica en Cuba con motivo de la celebración de la Virgen de la Caridad el pasado 8 de septiembre titulado “La Presencia Social de la Iglesia” he echado una mirada hacia atrás en este casi medio siglo y me he dado cuenta que la Iglesia no se cansa de llamar. La Iglesia fundada por Cristo como Madre y Maestra nos llamó, nos sigue llamando y nos llamará a vivir la verdad, la justicia, el amor y la libertad porque está convencida que solo así se conseguirá la paz tan deseada en el mundo y sobre todo en Cuba que durante este último casi medio siglo ha sufrido la violencia del terrible huracán marxista.

El constante llamado de la Iglesia cubana se puede leer en el libro que contiene 100 documentos del pasado siglo XX. Llamó en los comienzos de los años sesenta y profetizó lo que iba a venir al acercarse el totalitarismo y sufrió la persecución violenta con el pueblo en la cual tantos fueron desterrados directa o indirectamente, y entre ellos el que les escribe. Acompañó al pueblo en el doloroso silencio de los años sesenta y setenta sufriendo con él. Comenzó a reflexionar con el pueblo en la Reflexión Eclesial Cubana REC al nivel de parroquias hasta llegar al Encuentro Nacional Eclesial Cubano ENEC en 1986. Preparó y celebró con las limitaciones propias que produce el sistema en 1992 con toda la América la celebración del V Centenario de la Evangelización del Continente.

En 1993, lanzó un documento profético en el cual nos daba un retrato de la verdadera situación de nuestro pueblo titulado el “Amor todo lo espera”. Se preparó a la visita del Santo Padre Juan Pablo II en 1998 con una respuesta positiva inesperada de parte del pueblo. Al llegar el Año 2000, nos habló con el documento: “Un cielo nuevo y una tierra nueva” documento casi desconocido por la mayoría. Ahora en este año 2003, volvió la Iglesia a llamarnos de nuevo el pasado 8 de septiembre titulado “La Presencia Social de la Iglesia Instrucción Teológico – Pastoral”. Las tres llamadas: “El amor todo lo espera”; “Un cielo nuevo y una tierra nueva” y este último documento “La Presencia Social de la Iglesia” nos invitan al cambio interior y exterior. A veces no nos preocupamos de la necesidad del cambio interior o conversión y mientras esto no ocurra será inútil que se produzca el cambio exterior porque quien no es libre nunca podrá hacer un mundo libre y si lo logra tarde o temprano pronto se convertirá en esclavo.

La Instrucción Teológico – Pastoral que los Obispos de Cuba nos dirigieron en la festividad de la Virgen de la Caridad el pasado 8 de septiembre recordando los cinco años de la visita del Papa y los diez años de la Carta, “El amor todo lo espera”, debe ser leída y reflexionada personalmente y en grupos por todos, cubanos y no cubanos. Los obispos presentan la dura realidad del sistema totalitario que muchos aún no lo conocen o no quieren conocer. Dicen los obispos “A partir de la visita del Papa, se ha experimentado en Cuba de forma creciente un retorno al lenguaje y a los métodos propios de los primeros años de la Revolución en todo lo referente a la ideología” y continúan los obispos: “Esto se hace presente en casi todos los espacios de la vida pública mediante la batalla de ideas, las marchas, las tribunas y las mesa redondas”.

En este documento los obispos dentro de la difícil situación nos describen la realidad cubana. Cuanto desearía que todos los que nos rodean oyeran esta voz profética de la Iglesia que nos ha acompañado medio milenio empezando por los cubanos pues mirando los acontecimientos según los medios de comunicación aún tenemos no pocos confundidos que ilusionados por la propaganda compran a buen precio la soga para su pescuezo.

Debido a que la mayor parte de la Iglesia en Cuba es joven y no conoció el pasado los obispos les ofrecen una hermosa presentación del misterio de la Iglesia de Jesucristo así como el servicio de la Iglesia a la sociedad cubana aclarando como la concepción que tiene el estado cubano de la Iglesia muestra el desconocimiento que tiene de su verdadera naturaleza y misión.

La Iglesia que está consciente de su principal objetivo que es la evangelización nos sigue llamando a abrir los ojos y los oídos para que la verdad evangélica penetre en nuestros corazones que se abren.

 

Fuente: Revista Ideal Noviembre del 2003 No.324