“La familia en el exilio cubano”

Mons. Agustín Román

 

 

Mensaje de los sacerdotes al final de la reunión de la Fraternidad del Clero y Religiosos de Cuba en la Diáspora

Los miembros de la Fraternidad del Clero y Religiosos de Cuba en la Diáspora han celebrado su trigésima reunión en Miami del 27 al 29 del pasado mes de julio.

El Encuentro tuvo lugar en el Salón Padre Félix Varela de la Ermita de la Caridad y el tema desarrollado fue “La Familia en el Exilio Cubano”. Al final de la reunión, los sacerdotes emitieron el siguiente mensaje:

En el primer aniversario del fallecimiento de nuestro queridísimo fundador, Monseñor Eduardo Boza Masvidal, los obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos cubanos reunidos del 26 al 29 de julio del 2004, en la ciudad de Miami, con motivo del Trigésimo Encuentro Internacional de la Fraternidad del Clero y Religiosos de Cuba en la Diáspora, hemos tenido como tema de reflexión la familia.

- La familia es el fundamento de nuestra sociedad. El ser humano, imagen de Dios, está llamado a la unidad a ejemplo de Dios, uno y trino y, como nos enseña el Segundo Concilio Vaticano, es la pequeña iglesia doméstica. Por tanto, ante los retos que afectan a la familia en el mundo de hoy, reflexionar sobre ella es de suma importancia para nosotros como pastores.

- El ataque de la sociedad a la familia, instituida en el matrimonio entre el hombre y la mujer ha debilitado esta sagrada unión con ideas que la hacen pensar que son autosuficiente y que pueden alcanzar la felicidad y la libertad con situaciones que realmente atentan en contra de su dignidad.

- Hace diez años en el vigésimo encuentro de la Fraternidad reflexionamos sobre este mismo tema. Los obispos de Cuba también en su mensaje "El Amor Todo lo Espera" expresaron su misma preocupación.

- Hemos visto como esta sociedad puede dar falsas esperanzas especialmente a los recién llegados creando situaciones que sin los valores cristianos llevan a la desunión familiar. Eso lo constatamos en el aumento de los divorcios, el número de abortos, problemas psicológicos, una deshumanización de cada uno de sus miembros y muchos otros en lo que Juan Pablo II ha llamado "la cultura de la muerte".

- Hemos visto como la falta de comunicación ya sea por el exceso de trabajo, el individualismo, la búsqueda de lo material, la falta de cariño o afecto familiar y otros antivalores impiden el necesario diálogo para el sano desarrollo de nuestras familias cubanas.

Por tanto, reafirmamos las opciones pastorales del Documento Final de las Comunidades de Reflexión Eclesial Cubana en la Diáspora (CRECED) que dice; "Es necesario hacer de la pastoral familiar una prioridad básica, sentida, real y operante. Es decir, que la familia sea plenitud de vida al servicio de una cultura de vida" (No. 317)

Invitamos a las familias a redescubrir el verdadero amor, la familia es la primera escuela del amor. Como nos dice Juan Pablo II en Famíliaris Consortio: "Sin el amor la familia no puede vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas". En CRECED encontramos la idea de promover la noche familiar para rescatar los valores más auténticos de la familia reflejados en sus tradiciones donde pueden jugar, comer, contar anécdotas familiares y sobre todo abrirse a la comunicación mutua hasta terminar orando juntos. Pablo VI en su encíclica Ecclesíam Suam define las características del diálogo:

1. La claridad. El diálogo supone y exige la inteligibilidad, es un intercambio de pensamiento, es una invitación al ejercicio de las facultades superiores del hombre.

2. La afabilidad. El diálogo no es orgulloso, no es hiriente, no es ofensivo. Su autoridad es intrínseca por la verdad que expone, por la caridad que difunde, por el ejemplo que propone. Es pacífico, evita los modos violentos, es paciente, es generoso.

3. La confianza. Tanto en el valor de la propia palabra como en la disposición para acogerla, promueve la familiaridad y la amistad.

4. La prudencia. Pedagogía que tiene muy en cuenta las condiciones psicológicas y morales del que oye.

En este Santuario Nacional dedicado a la Patrona de Cuba felicitamos a nuestro padre obispo, Monseñor Agustín A. Román en sus 25 años de ministerio episcopal y 45 años de ordenación sacerdotal que ha sido un ejemplo para nosotros los sacerdotes de entrega total a la Iglesia esposa de Cristo vivo.

Que Santa María de la Caridad, Madre de la Iglesia y Reina de Cuba, interceda por todas nuestras familias y celebremos así la unidad de Cristo entre nosotros.

Santuario Nacional

Ermita de la Caridad

Miami, 28 de julio del 2004

 

Fuente: Revista Ideal Agosto del 2004 No.330